viernes, 23 de febrero de 2018

UN ESTUDIO SOBRE LOS GRUPOS HUMANOS



UN ESTUDIO SOBRE LOS GRUPOS HUMANOS.

Quiero apuntar aquí, que el fin de estos escritos no es tratar de crear o inducir a una forma de pensamiento, sino el informar, desde otros puntos de vista y conocimientos, a los cuales difícilmente se tiene acceso por nuestra cultura opresora y protectora; y con el único fin de ampliar la consciencia en los humanos.

En la naturaleza, en todo grupo de animales y de seres vivos, se dan unas características o fin para el mantenimiento de su especie y la supervivencia del propio grupo y también la de sus componentes en cuanto al fin anterior. Tenemos como ejemplos: La colmena, el hormiguero, o un grupo o manada de una misma especie animal. Todos ellos se forman y se unen para poder luchar con el entorno. También puede ser que distintos seres formen un grupo distinto entre ellos, en simbiosis para mantener a un “sistema vivo” y así poder mantenerse todos vivos y en defensa del organismo con el que están asociados; ejemplos: las bacterias.

Todos los seres vivos salvo lo unicelulares, somos un conjunto de millones de células con funciones específicas y con una duración programada, y millones de bacterias en simbiosis, que sirven para mantener al ser vivo principal y en el cual se encuentran. Tienen éstas una duración de su vida más corta y además también tienen sus propias reproducciones. Unido todo ésto en un equilibrio y con un fin. “La supervivencia”. Que es un instinto que predomina en toda la naturaleza. Lo que podríamos llamar como una de sus principales leyes.

¿Qué ocurre cuando ese “ser vivo principal” llega a su fin, y entendamos como fin, su muerte como ser vivo? Pudiendo ser su muerte de forma casual: por accidente o por desequilibrio del propio organismo; o por haber llegado al agotamiento del periodo para el cual está programado. Pues que todos, los seres vivos que vivían en simbiosis y que le ayudaban a mantener el equilibrio, formando parte de él, también mueren y desaparecen, aunque algunos de ellos pudieran haberse incorporado, con anterioridad, a otro ser vivo. Tenemos el caso de las bacterias que se transmiten de madre a hijo en la lactancia, para así continuar la labor para lo cual existen y son indispensables. Hay que tener en cuenta que también existen bacterias patológicas que no son beneficiosas para el organismo pues pueden transmitir enfermedades infecciosas y que actúan como los virus, ya que estos no están en simbiosis, pero si viven a costa del ser vivo principal. Éstos tienen la capacidad de cambiar a otro ser para mantener su supervivencia, trasmitiendo también su ADN, para seguir expandiéndose.



Siempre se ha discutido mucho sobre lo que es la vida. Ahora, por los descubrimientos de la ciencia, sabemos que la vida es metabolismo y equilibrio; el metabolismo es el proceso por el cual un organismo se mantiene a sí mismo como una entidad viva. Y lo hace ingiriendo materias primas del exterior y procesarlas para convertirlas en las sustancias requeridas para continuar su existencia. Transformando lo no vivo en vivo. Por ejemplo: comemos alimentos ya sin vida, como carne, vegetales o minerales y nuestro metabolismo lo convierte en los componentes indispensable para mantener nuestra vida. De aquí llegamos a que en la naturaleza unos seres se alimentan de otros, porque eso le es necesario para estar vivos. Y esos animales o seres vivos que sacrifican su vida no la transmiten, como se creía en la antigüedad, solo aportan sustancias transformables en energía. La vida no es algo separado del organismo, o la materia orgánica, sino la manifestación del propio proceso físico químico y en equilibrio.

Hasta aquí, los humanos, somos iguales a todo lo llamado “ser vivo”, con características diferenciales por la evolución a través de lentas y puntales mutaciones. Pero como todo ser vivo tenemos las funciones de crecer, el multiplicarnos con el fin de expandirnos y el morir, o sea el terminar nuestro ciclo.



Entremos en el estudio de los grupos.

En las antiguas filosofías y del conocimiento hermético, se decía que “como es en lo pequeño es en lo grande”. Y ésto, es importante a tener en cuenta. En los grupos organizados o colectivos de una misma especie, para poder sobrevivir, las características de los individuos componentes son diferentes entre ellos. Todos no son iguales en derechos y funciones, incluso en su morfología. Tenemos ejemplos en la colmena, en el hormiguero, etc. cada individuo tiene su función del cual no puede escapar y para lo cual existe. Unos procrean y otros solo trabajan en una determinada labor. Siendo, la función de todos, el mantenimiento del grupo como un ser vivo principal. Éste, que llamaremos “ser principal”, se puede multiplicar por separación de una parte, encabezada por un descendiente, con posibilidad de ello, ejemplo: una nueva reina que formará otro colectivo, cuyo fin también es el mantenimiento de la especie. Y mantendrá el mismo mensaje biológico. Pero curiosamente este nuevo grupo entrará en guerra con el anterior. Pues todo grupo organizado, por su supervivencia, siempre estará en guerra con los otros, aunque sean de su misma especie. Los humanos también estamos incluidos en estas, que les podemos llamar, “leyes naturales”.



¿Qué es lo que nos diferencia de los otros seres vivos?  Se podría decir que “en los grupos o colectivos humanos también existe una conciencia que es superior a la de los individuos que lo componen”, enfocada al mantenimiento del propio grupo, como si fuese una mente superior encargada a que el grupo prevalezca en su continuidad y supervivencia, a costa inclusive de la vida de algunos de sus componentes. Hay seres vivos en los que ésto no se da y cada individuo se las vale por sí mismo para sobrevivir. Pero los humanos, somos una evolución dentro de los animales mamíferos y de manada, por el muy desarrollado incremento en neuronas y sus conexiones de nuestro córtex cerebral, tenemos lo que podríamos decir mayor desarrollo del grado de la autoconsciencia. Y este desarrollo, que se ha producido en unos individuos más que en otros, creado importantes diferencias entre los individuos. Tenemos también los humanos nuestro inconsciente, así como nuestra más desarrollada fantasía, y con ello la creatividad y la creación de símbolos y de un complejo lenguaje para comunicarnos. Y, también tenemos, el no vivir en el presente, cosa que si lo hacen los demás animales y la capacidad de poder identificarnos.



El filósofo Krishnamurti nos dice: —“Nos identificamos porque queremos formar parte de algo, de algo más grande: sea nación, Dios, religión, grupo social, etc. y es porque nos sentimos inseguros, solos y aislados. Construimos una muralla a nuestro alrededor y a partir de esa soledad también nos identificamos. Y porque el identificarnos nos concede poder prestigio y seguridad”. —También nos identificamos con el débil y con el sufriente porque al unirnos con esos, con nuestros similares, nos sirve para aumentar y justificar la postura de víctimas y porque proyectamos nuestros propios problemas, porque también inconscientemente, pasamos a formar parte de algo más y pensamos que sufriendo también le ayudamos, y de ahí podemos caer en el victimismo.



Los humanos forman colectivos que se enfrentan, en función del color de la piel, la raza, la nacionalidad, el poder económico tanto superior como inferior y las creencias religiosas. Incluso entre sus dos géneros, aunque es más frecuente el formado por las hembras que por los machos, tal como ocurre con otros primates, donde los machos nunca se unen para luchar conta el colectivo de las hembras, ya que se entretienen en luchar entre ellos mismos; pero sí, el de ellas en contra de cualquier macho. En estos tiempos, tenemos el caso del feminismo radical. Este grupo, encabezado por mujeres de inclinación lésbica y con ideología marxista, o sea en contra de patriarcado y el capitalismo; es decir también ancladas en el pasado; crean todo un movimiento en contra del resto de mujeres y por supuesto del género masculino, al cual atacan continuamente y culpan de todo mal. Se da el caso que en el tema de la prostitución influyen sobre la sociedad en una demagogia aplastante; y ya, en bastantes países, han conseguido que se multe a los clientes, ejemplo Francia y Suecia, y el resultado ha sido que solo los clientes poderosos económicamente pueden usar esos servicios, pues tiene para poder pagarlo y, además la multa, si son sorprendidos. Entonces a las prostitutas de clientes más pobres les han perjudicado seriamente, con lo cual han tenido que bajar sus tarifas, para poder sobrevivir. Esto tal vez lo consideren daños colaterales, ya que su fin encubierto no es otro que su lucha personal conta el otro género. Y al subir tanto las tarifas, por ser una profesión perseguida, una gran cantidad de chicas que tal vez nunca pensaron dedicarse a la prostitución, si son bellas y jóvenes, lo han hecho. Como resultado su lucha contra la prostitución en esos países ha dado un resultado negativo; pero de ésto no quieren enterarse.



Siguiendo con el tema principal: dentro de los colectivos humanos se forman grupos diferenciales en cuanto a pequeñas variantes y como seguidores de algún individuo, al que se le denomina “iniciador” y que se salió de un grupo ya establecido, como si dijéramos, el creador de una revolución.



En todas las distintas religiones o creencias humanas se dan unas características que les son comunes: Una inercia hacia el crecimiento y la expansión (el fin de todo ser vivo es cubrir la tierra, tanto si es vegetal como animal), Y las religiones utilizan para ello: el proselitismo, la fuerza o cualquier otro método que de resultado, como puede ser la mentira, el miedo y el terror, principalmente a la muerte. Así como la promesa de una posterior vida mejor. Y para ello se usa la incultura y el fanatismo (a mayor incultura mayor fanatismo) y el radicalismo. Se utilizan técnicas para evitar que los individuos sean capaces de pensar por sí mismos, dándoles una forma de pensamiento controlado por las mentes dominantes del grupo; cuyo fin primordial es la continuidad del grupo. A través de una educación que más bien es adoctrinamiento, se consigue, que desde la más tierna infancia los individuos se vayan convirtiendo poco a poco en seres adictos y no pensantes, porque ello podría dar paso a disidentes.

Los disidentes y los librepensadores son perseguidos por todos los grupos organizados; por lo que, ellos con sus ideas, pudieran inducir a otros a la insumisión. Y todos los grupos humanos como entes organizados siempre están tratando de defenderse de cualquier idea que les pudiera dañar.



En todos los grupos humanos, existen “inquisidores”: individuos integrados en los mismos; y tras la apariencia de mantener la pureza del grupo, están movidos por sus propias carencias y complejos; y por ello, están ávidos del poder personal. De ello, tenemos bastantes ejemplos en la religión católica; donde el sadismo y la violencia fue más que notoria.

La demagogia es algo que también se usa, continuamente en estos grupos, tratando de parecer como ayudadores de los otros, cuando en realidad lo que buscan es su propio beneficio encubierto. Te dan de comer, pero no te enseñan a ganártelo, parece que te ayudan, pero es falso. Dicen que te educan, que educan a tus hijos, pero es falso; no les enseñan los adoctrinan. En esta línea entran también ciertos grupos de movimientos políticos-sociales, que en vez de promover el empleo dan ayudas por no trabajar, dan limosnas y originan dependencias, creando pobres incultos pero agradecidos. De lo cual se nutren, para mantenerse en el poder, en beneficio del grupo y sus gobernantes. Tenemos, en la historia de la humanidad, como ejemplos de todo lo antes expresado: el islán y el cristianismo, con sus luchas de expansión que llevan siglos: La Yihad Islámica, las Guerras Santas del cristianismo y el catolicismo; y en esta época la Guerra de Género.



En la labor de expansión y proselitista tenemos: la falsa ayuda, que los misioneros han ejercido y ejercen sobre los pueblos más primitivos, comprándoles el alma a cambio de unas baratijas, cambiando sus creencias y mitos, por la imposición de una cultura denominada supuestamente superior. Estos misioneros religiosos, son considerados como los seres más importantes, por cuanto su labor es la llevar “la verdad de ellos” a otros humanos. Y el sacrificio de sus vidas, en su función, es recompensado con el título de “mártires”: lo que los lleva, directamente al “cielo prometido”, en presencia de “su Dios”. Aquí se ayudan del propio ego del individuo: “yo más que nadie, más santo, más bueno, pasaré a la historia, etc. etc.

Estos mártires, (personas que han dado su vida por la causa), lo mismo que los Santos (aquellos individuos que, por su dedicación al objetivo común, tras su muerte, son considerados ya al lado de su creador (a la derecha del padre), también se convierten en ejemplos a imitar a toda costa.



Cuando un grupo humano: religioso, político o de cualquier otra ideología, tiene copado el territorio geográfico donde surgió se expande a zonas más atrasadas económica y culturalmente, para colectar nuevos adeptos; pues allí les es más fácil, crear nuevas células dependientes. A estos, incultos nuevos neófitos, se les adoctrina constantemente. No les permiten leer más que sus textos sagrados, y le obligan a tener una dependencia de su mentor o padre espiritual, que les impide cualquier clase de pensamiento, que los pueda llevar a la independencia, y puede ser tal el lavado cerebral que, los más inteligentes, pueden llegar a los niveles más altos dentro del poder del grupo, pero siempre serán dependientes de las ideologías que mantiene al grupo. Para ellos generalmente les hacen hacer votos de obediencia, pobreza personal (aunque la comunidad nunca lo sea e intente siempre en amasar grandes fortunas) y de castidad; pues por medio de la represión sexual se consigue mayor adhesión a la causa y se evita que la maternidad o paternidad les distraiga del fin común de la comunidad.



Cada grupo religioso creó su propio “Dios único y creador de todo”, para que le ayudara contra cualquier otro grupo, que también tenía su propio Dios, también único y creador de todo. Y en nombre de esos dioses y creencias se dedicaron a hacer toda clase de tropelías. Los individuos evocan a ese dios todopoderoso para que les otorguen más bienes, mejor resultado en alguna prueba, más suerte propia, para que gane su equipo deportivo con el cual se identifica, para producir mayores males a sus enemigos o contrincantes, etc. También se crearon los mediadores, seres ya casi divinos, por proximidad que tiene poderes también superiores. Religiones monoteístas están copadas de cantidad de estas figuras (vírgenes, santos, mártires) llegando a parecerse a las creencias politeístas o paganas, de las cuales renegaron. Y con las cuales compiten.



El diccionario define la palabra “consciencia” como: “el conocimiento que el ser humano tiene de su propia existencia, de su estado, de sus actos y de las cosas”.

La consciencia, esa capacidad, de pensar sobre sí mismo, la tienen todos los seres vivos, solo que en unos está un poco más evolucionada. Un árbol sabe que es un árbol y no pretende ser otra cosa, un león sabe que es un león y no pretende ser otra cosa, una flor sabe que es una flor, etc. etc. (Solo los perros, que vive junto al hombre, a veces se creen que son humanos). Y cada ser acepta su cometido, su orden genético.



En el ser humano, dándose cuenta de su pequeñez ante la naturaleza, se crea un complejo de inferioridad e inconscientemente, como reacción se vuelve prepotente, y se cree omnipotente y empieza a crear dioses a su imagen y semejanza. Y al darse cuenta, que él ya era capaz ya de producir cosas, entra en el pensamiento de que todo lo que existe debe haber sido hecho o creado por alguien. Alguien superior y todopoderoso y lo situaron en “el cielo”, ese espacio incomprendido e inalcanzable. Lo paradójico es, que a ese “Dios todopoderoso y creador de todo”, inventado, hay que defender, como si él no fuese capaz de defenderse por sí mismo. Llegando incluso, en su defensa a matar y a sacrificarse, también en su nombre “El mantenimiento de la incultura, en las mayorías, es labor de los que las manejan y para su propio beneficio”.



En el transcurso de la historia han surgido cantidad de pensadores o filósofos, que han buscado solución a los problemas humanos. La gran mayoría de ellos, se encontraban ya dentro de un grupo religioso determinado y las creencias metafísicas adoptadas por éste, le sirvieron de tapadera para no ver otra explicación posible, dedicándose solamente a potenciar sus creencias con retorcidas teorías y justificaciones. Y, de los que fueron capaces de salirse de los intereses del grupo, la gran mayoría, acabaron en la hoguera.



La influencia “del grupo” es por tanto difícil de erradicar. El ser humano seguirá controlado y esclavizado por los distintos grupos en los que esté inmerso. Y los grupos se seguirán manteniendo, con sus seguidores y sus guerras entre ellos. Solo algunos individuos conscientes de sí mismos podrán salirse, pero su labor siempre será individual o personal. La libertad hay que ganársela, nadie nos la puede dar. El hombre es el autor de sus propias creencias, con las que encuentra soluciones temporales a sus interrogantes, aunque luego, con el tiempo, sean desmentidas u olvidadas.



La verdadera ayuda, el verdadero amor, está: en enseñar a los demás a pensar, a ser auto-responsables, en no adoctrinarlos, en hacerles ver que son individuos, a que descubran que ellos tienen todas las soluciones a sus problemas y a que no se engañen. Y también a no crearles dependencia. A invitarlos a ser libres.



—Nos cuentan que la abeja Maya se salía del cometido de la colmena y andaba por libre, pero Maya significa “fantasía”—.

ANTONIO RAMIREZ

miércoles, 26 de julio de 2017

MIchelle la princesa frígida.



MICHELLE LA PRINCESA FRIGIDA

Es una narracion autobiografica. Y, es la historia de “Michelle la princesa frígida”. Y es también, una triste historia, de unas inconscientes vidas, llenas de luchas internas: entre los sentimientos y las pasiones; los éxitos y los desengaños; entre el amor y el desamor. Y, un estudio, sobre el desarrollo de la consciencia.

Está pubicado en Amazon  como:
"eBook Kindle", donde se puede descargar.
 Y como "Libro de tapa blanda", donde se puede comprar.



 



martes, 22 de noviembre de 2016

EL PRECIO DEL ÉXITO



EL PRECIO DEL ÉXITO
o de cómo se puede uno joder la vida sin darse cuenta. 
 

Pasamos por la vida si darnos cuenta de casi nada, que  vivimos como autómatas repitiendo y haciendo siempre las mismas cosas, repitiendo siempre los mismos esquemas, lo conocido y los mismos roles. Las mismas soluciones a los problemas, como si no hubiese algunas otras. Por miedo al cambio, por miedo a experimentar algo nuevo, no sea que salga mal. Buscamos el cariño en todos y en todo. Buscamos la aceptación en todos y en todo. Buscamos el éxito en todo. Y, si no lo tenemos en todo, nos parece que nos falta algo. Tanta, es la propaganda del éxito, que existe, que parece que si no lo tenemos podemos morir. Tantos son los éxitos que nos ponen en la tele, en las noticias de cada día. Tantos, son las personas que parecen haber alcanzado ya el éxito, que nuestra mente se nubla. Y no nos damos cuenta que, ese individuo que llego, a las noticias, como exitoso, tal vez llevaba cuatro años o cuarenta, intentando alcanzarlo, que había fracasado trescientas mil  veces y que es uno entre un millón. Y, nos decimos, “Yo quiero ser como ese”. “Yo quiero ser como aquel”. “O como aquel otro, tan exitoso”. Eso está bien. O, estaría bien, si nos diésemos cuenta que “vivimos en una fantasía”, pero eso no ocurre.  Está bien tener proyectos futuros de éxito, pues sin ellos la vida también es un asco, se convierte en monotonía, en una “muerte en vida”. Pero no hay que perder el norte, hay que saber a dónde vamos y como vamos. Si vamos de forma consciente o inconsciente. Si vamos con los pies en la tierra o volamos en la fantasía, en la fantasía de que somos como ese que ya llegó al éxito, de ese que despuntó a nivel mundial. Ese tan joven, Ese, tan en la suerte que todo le salió bien, al final, claro está.  Ese ser, único, que los medios nos lo presentan como un milagro. Siempre hubo genios en el mundo, pero la humanidad los reconoció generalmente después de muertos y muchos años después. Ahora todo ha cambiado. Cambios, por las nuevas  tecnologías, en que todo el mundo se entera de lo que pasa en todo el mundo al instante. Y nos parece que todo se consigue al instante y ahí está el fallo. No todo se consigue al instante, hace falta mucho tiempo y mucha suerte. Y, esto también, es muy importante, a tener en cuenta, “La suerte” 
He encontrado en internet varias definiciones de lo que es la suerte. Una dice: La suerte es un encadenamiento de sucesos, que son considerados como casual o fortuito. Lo cual quiere decir que no está en uno el que se pueda controlar, por ser aleatorio, ya que todo suceso, no puede determinarse en ningún caso, antes de que se produzca.
Hay quienes se hacen responsables de sus acciones y hay otros que atribuyen sus éxitos y fracasos a la casualidad. Entonces estos, sostiene que las condiciones de la vida pueden depender del destino o de la existencia y utilización de amuletos.
Y, sobre “el destino”, se nos aclara que, es una fuerza sobre-natural que actúa sobre los humanos y los sucesos que estos enfrentan, a lo largo de sus vidas. Sería pues una sucesión inevitable de acontecimientos a los que no se puede escapar. Eso, también, es el determinismo religioso (propio de los Calvinistas): “Si Dios lo sabe todo, será porque él mismo ha determinado todas las cosas según su criterio, por lo que Dios es la causa de las acciones humanas”. Entonces para que molestarse, dejemos correr la vida y si algo nos  sale mal solo tenemos que culpar a Dios y resignarnos, “¡a joderse tocan!”.
También tenemos, como un planteamiento, no creyente, ni por lo tanto supersticioso, la doctrina filosófica, que nos dice: “el determinismo, es todo acontecimiento físico, pensamiento y acción humana, que está causalmente determinado por la irrompible cadena causa-consecuencia y por lo tanto, el estado actual determina en cierta forma el futuro”. Pero, eso no es del todo así, ya que, cualquier evento que nos ocurre, puede estar fuera de nuestro control o voluntad propia, por estar sujeto a una cantidad de causas ajenas, que se van acumulando. Y, además tenemos, algo muy importante, cantidad de las acciones que realizamos tienen un motivo inconsciente. Nos movemos inconscientemente por orgullo, envidia, venganza, rabia, rebeldía, etc. etc. y las más de las veces por un complejo oculto de inferioridad. Todo, lo cual nos hace aplicar una energía también inconsciente y desmesurada, a nuestro propósito, con el consiguiente desgaste.      
La suerte existe, claro está y ésta, puede ser buen o mala, según como nos llegue, para bien o para mal. Pero todo son probabilidades y así la debemos considerar.
Todo tiene distintas probabilidades, si tenemos un proyecto y hacemos un planteamiento, éste puede salir bien o mal. Entonces si sale bien, pues mejor y si sale mal, se hace otro y se prueba de nuevo. “No existe el fracaso, solo son probabilidades”.  Tenemos que tener en cuenta que vivimos en un mundo con enormes posibilidades. 
En mi tiempo, de artista plástico, leí algo muy importante, que alguien había dicho. “Te puede llegar la iluminación pero te tiene que coger trabajando”. Esto es muy importante. Puedes tener suerte pero te tiene que coger trabajando. Te puede tocar la lotería pero tienes que jugar. El tema, también está en el índice de probabilidades. Hay quien quiere que le toque el máximo de dinero y apuesta todo su capital a un solo número, entonces el índice de probabilidad se reduce. Por ejemplo, en Lotería Nacional de Navidad la posibilidad de que te toque el premio mayor, comprando todo un número, es uno entre catorce millones y medio.
Entonces es preferible jugar cantidades pequeñas a muchos números, le tocara menos pero tendrá más probabilidades de que la suerte le acompañe.
Igual ocurre con el éxito, si se quiere todo, “el máximo”, ser un triunfador como Bill Gates o Steve Job o Mark Zuckerberg, hay que tener en cuenta que éstos, son tres triunfadores,  entre más de siete mil millones de habitantes que hay en la tierra. Y cada uno de ellos ha tenido sus condicionantes propios y su suerte. Por ello, el índice de conseguir alcanzar el mismo éxito, es imposible. Pues está sujeto, primero a la genialidad que han tenido de plantear el negocio creativo, en el momento justo de la historia y a la suerte de haber sido los primeros. Y también apoyados por su  historia, el saber hacer y su altísimo conocimiento técnico.
Cualquier otra persona, si no posee todo eso, por más que lo intente, solo conseguirá el desengaño y la frustración. Es preferible trabajar en una dirección, con control consciente de lo que se hace, pero sin aspiraciones desorbitadas. Si le llega la suerte pues mejor y, si no es así pues, se siguen trabajando. Y puede que la iluminación le llegue. 
Si esto no se entiende, se puede, uno solo, joder la vida sin darse cuenta. Pues la fama las más de las veces nos cobra un precio.

Málaga, a 22 de noviembre 2016
Antonio Ramirez